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Friday 17 November 2017
 

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A propósito de lo que me enorgullece y me enjotece

 

20jun17columA propósito de lo que me enorgullece y me enjotece

Y de repente todo se volvió arcoíris. No bastó toda la publicidad de vodka multicolor por las calles y las frituras rainbow por segunda ocasión, sino que se posicionó como reacción en redes sociales. Sí, el famoso me enorgullece que viralmente se transformó en el ‘me homosexualiza’ y el que más odio ‘me enjotece’.

 

 

Lo odio ya que no hay nada más contradictorio que una comunidad discriminada que se discrimina a sí misma. ¿Pero por qué pasa, José? ¡Cuéntanos!

 

Para quienes somos parte de la comunidad LGBTTTI -aún desconocemos cuántas Ts más aparecerán- no es raro escuchar argumentos discriminativos hacia nuestra persona. Tal es el caso, que ¡también hay gays homofóbicos! ¡Créanme! ¡Los he visto! Entre nosotros mismos nos hacemos trizas con ofensas relativas a posturas sexuales (literal), el peso, nuestros defectos y demás burlas tanto en persona como en apps de ligue.

 

Un artículo que leí hace tiempo y que les recomiendo ampliamente, La epidemia de la soledad gay, profundiza acerca del por qué los homosexuales nos comportamos así. Mucho de lo que nos convierte en caníbales, obvio gays, es el miedo a ser rechazados. Si bien no estoy tan de acuerdo con todo lo que reza el artículo, ya que sus datos fueron retomados de estadounidenses, algunos sí aplican en nuestro país.

 

Ser rechazado significa casi lo mismo que ser discriminado. Significa que nos juzgarán por algo, si a esto le agregamos que ya “fallamos” por ser gays, nos hace creer en nuestras mentes que somos menos y que cualquier error será relacionado al hecho ser gay. De ahí una de las razones por las que muchos colegas se ocupan muchísimo de su aspecto físico y económico, y por si fuera poco se presume.

 

Es muy probable que ese rechazo también nos haga querer ser “mejores” que los demás, por eso luchamos o pretendemos ser siempre bellos, musculosos, millonarios y a la vez unos eruditos no solo de chismes sino de diversos temas –hay sus excepciones-.

 

También por eso creo que nos tachan de mamones, prepotentes y nefastos. Estamos siempre a la defensiva, puesto que el rechazo es latente en nosotros.

Decir me enjotece es igual a decirle guapa a una mujer en la calle. El hecho de decirlo equivale a un atributo o supuesto que no estamos pidiendo, que además, es un insulto que si bien hoy en día ha perdido fuerza, se reemplaza con otros adjetivos que creo mi editora no me dejará colocar aquí.

 

Si profundizamos en por qué es una ofensa, pueden simplemente preguntar a algún conocido homosexual si alguna vez en su vida se ha sentido discriminado y de qué forma. Más de una vez escuchó un ‘ese wey es joto o lencha’. Seguro en más de una ocasión ha tenido que ocultarse, reprimirse o mentir acerca de algo que no tenía por qué. Y no deberíamos de esconderlo, es lo que nos hace ser felices.

 

¿Qué pasaría si el panorama se invirtiera? A poco si tú heterosexual que estás leyendo se te prohibiera casarte, andar de la mano con tu pareja en lugares públicos, te gritaran en la calle sin motivos o sencillamente ocultar el amor que sientes hacia tu persona favorita, ¿no sentirías feo? Yo creo que sí.

 

Por ese motivo es que existen las protestas. Todas tienen una causa. La próxima marcha LGBTTTI que ocurrirá este sábado no es solo para que se permita andar en calzones en la calle. Es lucha y protesta por la falta de los derechos igualitarios, a los que cualquier persona debe tener acceso.

 

También, esta protesta ayuda a que ese rechazo sea menor cada vez. Que menos homosexuales sientan miedo de hacer todo aquello que los hace felices. Que seamos menos mamones, prepotentes y nefastos.

 

Si tú eres gay y estás leyendo, y te sientes ajeno a estas protestas, déjame decirte que estás en un error. Solo estás logrando crear más rechazo, porque si esas protestas no existieran, tal vez no tendrías la suerte de países donde ser lo que eres es delito y no tendrías la libertad ni el derecho siquiera a existir.

 

Entonces, antes de que piensen que los regaño. Quiero finalizar esta reflexión con un mensaje de gran valor. La palabra gay que prestada del inglés y procedente del francés gai, significa ‘alegre’ o ‘animado’. Eso es lo que necesitamos, alegría. Necesitamos sentirnos 100% alegres, tanto como cualquier heterosexual que demuestra su amor a su pareja en medio de cualquier centro comercial, parque o lugar público existente en este hermoso país, donde cualquier persona es merecedora de vivir y amar como se le dé la gana.

 

Seamos entonces alegres, viviendo y dejando vivir a cualquier persona, que fuera de pensar que hace algo “antinatural”, solo quiere ser feliz.

 

Foto: japii.mx

 

12540621 10156363381420462 7455691833490734451 nAcerca del autor

 

José Ramos

 

Publirrelacionista de todo lo que se me ponga enfrente. Ahora ya hasta escribo.

 

Twitter@hesairamos

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